
Control es un retrato sobre la vida y trágica muerte de Ian Curtis, vocalista de Joy Division. Su vida estuvo marcada por la relación con su esposa a la que siempre amó, el rotundo éxito con su banda que le cambió por completo, y los trastornos epilépticos sin remedio posible que le marcaron por siempre.

El mayor acierto de su guión es el retrato interior sobre su atormentada personalidad y la insatisfacción que le supuso el no poder afrontar su labor familiar y su carrera musical a la vez, transmitiendo al espectador las verdaderas razones que le llevaron a tan trágico final, todo ello con una ambientación en la que predomina la sensación de decadencia llevada a cabo por una tétrica e impecable fotografía en Blanco y Negro así como por la depresiva música de Joy Division.
En cuanto a los dos principales actores de la película, Sam Riley está soberbio en su papel demostrando que no es necesaria una caracterización física tan intensa como últimamente se ve en los biopics, para interpretar a Ian Curtis y si no atentos a las actuaciones de la banda (Recreadas a la perfección) en la que se come la pantalla por completo. Le secunda Samantha Morton haciendo de su novia y esposa, Debbie Curtis, cuya interpretación le hace pensar a uno en por qué no ha estado en las principales quinielas de premios y en los Oscars.

Control no es el tipo de película que se pueda comercializar como el resto. No es el típico biopic heroíco que tanto gusta en Hollywood y su oscura estética convence a contadísimos distribuidores y si no como es que todavía no ha llegado a España. Pero como bien sabemos en esto del cine, a largo tiempo, siempre será recordada mucho más que sus coetáneas (El ejemplo de”Toro Salvaje” sin ir más lejos). Por suerte, el cine ha ganado mucho con la incorporación de Corbijn a la realización, cuya larga espera en realizar su Ópera Prima ha valido la pena. Su experiencia además de fotógrafo como de director de videoclips (Depeche Mode, Nirvana), confirma el gran talento existente en este campo.






La segunda historia transcurre en Memphis. Narra una historia trágica, de personajes torturados incapaces de encontrar redención en sus vidas. Rachel Weisz y David Strathairn están increíbles en sus papeles, transmitiendo al espectador la tragedia de una relación sin solución posible en el que es con diferencia el mejor segmento de la película.












